sábado, 18 de octubre de 2008

EL SUELO

UBICACIÒN DEL TERRENO Y TOPOGRAFIA
Conocidas las características propias del agua, así como la cuantía del caudal, el piscicultor debe investigar las posibilidades del terreno y elegir aquel que reúna las mejores condiciones para sus intereses. De la integración óptima de estos factores, surgirá la piscifactoría con una producción básica, natural y propia, que también dependerá de las características hidráulicas proyectadas, así como las condiciones biológicas y sanitarias que se ofrezcan a los peces.
Al hablar de terreno, involucramos el suelo y su topografía. El suelo debe ser lo más impermeable posible, principalmente para piscicultura tropical; por eso los suelos arcillosos son los mejores. La cantidad de arcilla mínima recomendada en los suelos es del 20 al 30%; porcentajes menores producen filtraciones en el terreno y se hace necesario impermeabilizar los estanques.
La composición química del suelo no debe presentar concentraciones de metales que puedan ser antagónicos con la vida acuática y el desarrollo de los peces, al entrar en contacto con el agua. Es así como el aluminio no debe estar disuelto en el agua en concentraciones mayores de 0,07 mg/l, y el hierro no debe sobrepasar valores entre 0,02 - 0,05 mg/l.
Las muestras de suelo para analizar pueden ser tomadas cada 50 metros y con una profundidad de 1,50 metros; deben cubrir toda el área contemplada para la construcción de los estanques; dichas muestras deben ser analizadas por un laboratorio especializado, para tener un verdadero conocimiento de la composición y estructura del terreno.
Suelos con características arenosas y rocosas no convienen en la piscicultura, al igual que suelos con árboles ya que el costo del desarraigo puede ser muy elevado.
De la topografía del terreno depende la posibilidad de construir estanques; si son pocos, se puede aprovechar el llenado y el vaciado por gravedad, sino, es mejor darle desnivel de fondo al estanque para no tener problemas al colocar la tubería.
La elección del terreno requiere indudablemente de un estudio topográfico previo, con una conformación del terreno más o menos regular, que determine las cotas de nivel, de modo que el agua pueda discurrir por gravedad desde el punto de captación hasta el de vertido. La elección debe realizarse de tal forma que se aprovechen al máximo las condiciones naturales, sin necesidad de transformaciones importantes, que graven o castiguen la rentabilidad y la inversión.
Los terrenos elegidos para los estanques deben encontrarse lo suficientemente alejados de la margen de la fuente, como para que no sean afectadas las instalaciones como consecuencia de los caudales máximos invernales; además, se debe desistir del proyecto en aquellos casos que exijan la instalación de defensas (diques), obras de ingeniería en ocasiones muy costosas, las cuales por amortización del proyecto jamás serán recuperadas al establecer una piscícola en zona de alto riesgo.
Para disminuir o evitar las poluciones acuáticas derivadas del vertido directo de las aguas de cultivo, se debe considerar la construcción de un estanque de decantación, cuya superficie sea como mínimo el equivalente al 10% de la superficie total de los estanques.